miércoles 20 de octubre de 2010

"El libro electrónico no va a matar a las librerías"

Patricia Arancibia es argentina, licenciada en Comunicación (UBA) y posgrado en periodismo (UCA) pero vive en Nueva York, donde hizo un master en la New York University. Se podría decir que trabaja allí también pero por su cargo su oficina son los aviones que la llevan a distintos puntos del globo donde tiene que representar a Barnes & Noble , la cadena de librerías más reconocida de Estados Unidos (que tiene el gusto de poseer el dominio book.com ). 

Ella - que se encontraba en Argentina invitada para la III Conferencia Editorial organizada por el gobierno porteño- está a cargo del contenido internacional para la plataforma digital de la compañía en un momento en el que los libros electrónicos están bajo el foco de esta industria que espera no repetir los errores que cometieron sus colegas del mercado de la música. De hecho, pese al renombre que tiene su marca la ejecutiva destaca que la empresa tiene el 15% del mercado de libros tradicionales, mientras que posee el 20% de e-books. Un número interesante para empezar a hablar. 

Con un pasado de periodista (con trabajos en Elle, La Mano, LA NACION y Clarín) Arancibia pasó a trabajar en Barnes & Noble en 2003. Luego de pasar por varios puestos le llegó la oportunidad de manejar este sector del negocio. En el contexto de un mercado en ebullición donde ella cree que hay mejores noticias que las que se suelen ver,  deja en claro que su trabajo le gusta, y mucho: "Para los autores y editores los libros electrónicos abren la posibilidad de que cualquier título, sea pequeño o grande, pueda estar disponible. Es maravilloso. Para los lectores es lo mismo pero desde el otro lado. Vamos a poder leer muchos títulos sobre muchísimos más temas". 

Para empezar, saquemos la pregunta obvia de la mesa. ¿Qué piensa acerca del futuro del libro en papel en relación con los e-books?
Siempre hay mucho miedo de que el libro digital mate al libro papel. Nicholas Negroponte siempre dice que el libro muere en años. Estuve con él en un congreso y decía que en cinco años se iban a dejar de vender libros en papel, en ese momento se cortó la luz (risas).
En serio. Son dos tipos de compras distintas, el e-book es una adquisición muy impulsiva: vas caminando y escuchás en la radio que hablan de algo y podés comprarlo en ese momento. Pero todavía queda mucho por resolver sobre todo en cuanto a derechos, un tema que en América latina es gigante.
Además, el formato tradicional tiene variables a favor: por un lado hay muchos títulos que no están disponibles en e-books y por el otro te sigue gustando comprarles libros como regalos a amigos y parientes y eso por ahora se hace con papel. El libro electrónico se complementa con el tradicional.

Y, ¿qué puede suceder con las librerías físicas?
En Estados Unidos, el comercio electrónico crece y crece desde hace diez años y el las ventas en las tiendas a la calle caen pero muy poco. El libro existe desde hace muchos siglos, no parece que esté a punto de desaparecer. Sí va a haber más e-books, va a haber gente que va a leer sólo e-books otros que mezclarán y otros que leerán solo papel. No creemos que el e-book vaya a matar a las librerías. 

Pero, ¿qué pasa con los lectores más jóvenes? ¿Siguen comprando papel o nacen con un e-book bajo el brazo?
Para nada. Harry Potter y las sagas de ese tipo son el mejor ejemplo de que las ventas crecen en todos los formatos y todas las versiones. El segmento joven no para de crecer. Yo no hago futurología pero la tendencia es esa, no hay ningún terremoto.

Además de su tienda on line ustedes venden un lector llamado Nook, una de las diferencias con la competencia (el Kindle por ejemplo) es que el equipo se puede probar en sus locales, ¿cuál es el peso de esta prueba?
Está bueno que el público lo pueda probar. Esta toda esta fantasía de que vamos a vivir en una burbuja digital y eso no es tan así. A la gente le gusta ver el equipo y probarlo, le copa eso.

El e-book ya dejó de ser una novedad en los mercados desarrollados. ¿Cuál es el futuro del soporte?
En 2009, los e-books eran el 4% del mercado y ahora es el 10%, en cash en toda la industria. Nosotros tenemos 20% del mercado de e-books y 15% del de impreso entonces nos sirve. Esos números son muy fuertes. Todos estamos compitiendo para ser el primer libro electrónico de los usuarios. Los dueños de Nook incrementaron sus ventas combinadas de libros electrónicos y físicos un 17%.
El libro que leés en tu Nook también te lo podés bajar en cualquier otro cachivache . Y también está disponible para la iPad que pese a que no creo que sea tan revolucionaria como dicen tiene mucho peso. Apple es muy bueno en eso, iPhone fuera de Estados Unidos no existe a nivel masivo pero son muy buenos en el marketing.

Los derechos de los textos suelen variar de país a país. ¿Cree que va a haber algún cambio en el corto plazo para que esto sea más simple?
Hay dos aspectos: uno es qué derechos tienen los editores sobre sus libros impresos para publicarlos en digital, o no. Entonces los nuevos contratos que se firman, en general, incluyen el formato digital pero todos los fondos (los textos más viejos) no son tan amplios.
Entonces hay muchas discusiones todo el tiempo sobre qué hacer entre editores, agentes y autores. El otro aspecto es si el e-book se considera un libro o una cosa electrónica. En España el libro tiene 4% de impuesto y el e-book tiene 18 o 19%, es una locura. La legislación estuvo escrita antes de que esto existiera entonces si es descargable es software para la normativa vigente. 

¿Cuáles son los países que, para ustedes, están adelantados en la materia?
En Estados Unidos, el Estado es más avanzado porque los e-books se consideran libros, pagan el mismo impuesto. En Inglaterra y Alemania también.

En cuanto a la tecnología, ¿cual cree que será el próximo paso?
No puedo hacer futurología pero no me cabe duda que lo que estamos viendo es el principio. Esto llegó para quedarse pero no creo que se quede en este formato. Hay gente haciendo experimentos en este preciso momento. Además hay que ver, más allá de lo que nos parezca interesante a nosotros, si a los clientes les interesa.

Con todos los números positivos, ¿por qué Barnes & Noble informó hace meses que buscaba inversionistas?
Es normal que se envíen esos comunicados en este contexto. Las finanzas están muy bien. En Estados Unidos pasa mucho eso, las acciones de la empresas están bajas para lo que la empresa quiere y una de esas opciones es vender, la otra es irse a privado. La empresa es sumamente fuerte. No hay nada parecido a una debacle.

 Nota publoicada por el diario La Nación.

lunes 2 de agosto de 2010

Los mails, desplazados por las redes sociales

Un nuevo informe de la firma Nielsen refleja que los norteamericanos pasan más tiempo navegando en facebook o twitter, con lo que el uso del correo electrónico quedó relegado.

Cualquier persona con una cuenta en facebook o en twitter sabe cuán adictivas son las redes sociales, y probablemente haya notado que ya no pasa tanto tiempo revisando su cuenta de mail.

Un nuevo informe de la firma Nielsen refleja que los norteamericanos pasan casi la cuarta parte del tiempo navegando en las redes sociales, con lo que el uso del correo electrónico fue quedando relegado.

En términos concretos, el uso del correo representó sólo el 8,3% del tiempo utilizado por los norteamericanos en junio de este año, frente al 11,5% en 2009.

Es decir, el número total de minutos que gastaron utilizando el correo electrónico en junio cayó 34%, mientras que el número total de minutos dedicados a las redes sociales aumentó 31% en un año.

"Si utilizás facebook podés hacer mensajería instantánea, podés enviar y compartir contenidos", dijo el analista David Martin Nielsen. "Tal vez una suposición es que las redes sociales están directamente desplazando a algunos de estos canales tradicionales de comunicación en línea"

Nielsen indicó también que el los sitios como Yahoo o AOL representaron el 4,4% del tiempo en línea de los norteamericanos en junio, frente al 5,5% en 2009.

Nielsen realizó este estudio mediante el seguimiento de los hábitos diarios de navegación de 220 mil personas en los EEUU.
 
Publicada por el diario Infobae.

martes 20 de abril de 2010

Vidas enredadas


Internet y el teléfono celular son una poderosa fuente de consuelo disponible, permanente e instantánea, para aliviar el sufrimiento social y personal que provocan las enfermedades físicas, los padecimientos psíquicos, las adicciones, la estigmatización, la amenaza de disolución familiar y el riesgo de fragmentación biográfica. Necesitamos consuelo porque las fuentes que tradicionalmente nos brindaban certidumbres están erosionadas real e imaginariamente. El vínculo social que permitía integrar nuestras biografías en un imaginario colectivo e histórico de pertenencia se ha fragmentado y debilitado.

Los relatos que tradicionalmente organizaban el sentimiento de pertenencia a comunidades imaginarias como la nación, la patria, o el ser nacional, han menguado su capacidad de cohesión frente a los embates de la globalización. Lo mismo sucede con las instituciones tradicionales como la familia, la escuela, la colonia, el trabajo, el sindicato y los partidos políticos, que ya no son lugares evidentes de integración e identificación. Internet y el teléfono celular nos brindan la posibilidad de recrear y nombrar permanentemente los vínculos afectivos, generando realidades paralelas donde se multiplican los escenarios que nos confirman una y otra vez que existimos y que los otros existen para aliviar la incertidumbre.

Por eso nos produce tanta angustia olvidar o perder el celular o la lap top más que cualquier otro objeto, porque apreciamos profundamente no sólo la posibilidad de cargar o guardar nuestra biografía, sino la de rehacerla y manipularla. Posibilidad que nos permite recuperar todo lo que hemos perdido, olvidado o extraviado en el camino: amigos de la secundaria, compañeros de la militancia, novios de la adolescencia, primos en el extranjero, el árbol genealógico, amores platónicos, recetas familiares, imágenes de la niñez, canciones y publicidades de moda en nuestra juventud, y, por supuesto coleccionar mucha información sobre los aspectos más inocuos o trascendentes de la vida. En esos escenarios virtuales la identidad y el cuerpo pueden ser objeto de recomposición, y la biografía, amenazada de fragmentación y del sin sentido puede recuperar o rehacer su sentido individual y social.

Internet instaura un tipo de amalgama simbólica en la subjetividad contemporánea de una generación que se quedó a caballo entre dos siglos, marcada por el fin de las utopías de cambios revolucionarios en el siglo pasado, y renuente a creer en las nuevas utopías que la tan mentada Sociedad de la Información y del Conocimiento promete para el futuro.

Ser otro siendo el mismo

A pesar de las innegables diferencias que separan a estas generaciones con las que ya nacieron en la era digital, y también de los procesos disímiles de apropiación de dicha tecnología, Internet se vuelve central en el proceso de manipulación y recomposición de la biografía de quienes lo utilizan. En el caso de las personas de más de cuarenta años, la emergencia de dicho proceso se expresa en la nostalgia de las certezas ontológicas de la niñez y de la adolescencia, y en la recreación y ampliación a través de Internet de la intimidad que les permite un viaje hacia las profundidades de la memoria mediante un ejercicio de autorreflexividad. Por el contrario, en los jóvenes, la experiencia de “retocar” la biografía se da a la inversa: deviene desde las profundidades del anonimato a la visibilidad cuasi obscena de la superficie.

La palabra “manipulación” tiene dos significados asociados a la conducta humana. Según el diccionario Pequeño Larousse Ilustrado (1997) (disculpe el lector si no consulté Wikipedia), una literal que refiere a la acción de hacer las cosas con las manos -operar con las manos o con cualquier instrumento-, y otra metafórica que significa “gobernar los asuntos propios o ajenos”. La segunda, en el uso coloquial suele tener una connotación negativa, pero para el caso de este apartado, manipular tendrá los dos sentidos mencionados, el literal y el simbólico, más no la connotación negativa.

Internet requiere de las manos para poder ser utilizado. Aunque ya existan computadoras con sofisticados lectores y decodificadores de la voz, es indudable que el acceso y la apropiación de Internet están mediados por las manos. Las manos expresan, más que cualquier otra parte del cuerpo, nuestro hacer en el mundo. El diccionario recupera más de cincuenta expresiones de uso metafórico como: “hecho a mano”, “mano a mano”, “la mano derecha”, “estar a mano”, “traer entre manos”, “cargar la mano”, “a manos llenas”, “de segunda mano”, “con las manos en la masa”, “petición de mano”, etc. A través de ellas creamos, gesticulamos, ordenamos, destruimos, envolvemos, aplastamos, plegamos, partimos, alisamos, revolvemos, acariciamos, golpeamos, ejercemos la ternura o la violencia, acercamos o alejamos a los objetos y a las personas y, por supuesto, escribimos y tecleamos en la computadora y en el celular. En pocas palabras, con las manos asimos y soltamos desde muy pequeños al mundo que nos circunda.

Es difícil pensar entonces, que la operación de manipular la computadora tenga sólo un sentido instrumental, por el contrario, encierra una profunda carga simbólica que remite al segundo sentido del diccionario: “gobernar los asuntos propios y ajenos”.

Es indiscutible que en los circuitos del poder económico, político, militar y científico, el dominio y manipulación de esta tecnología les permite realmente ejercer el control sobre “los asuntos propios y ajenos”, pero para la mayoría de los mortales dicho control es imaginario.

La computadora expresa, al igual que cuando éramos niños, nuestro escaso y omnipotente dominio del mundo. De niños, la relación con los objetos pequeños y manipulables, a los cuales chupábamos, sacudíamos, abríamos, y tirábamos con curiosidad, placer o enojo, eran todo el espacio posible no sólo para elaborar el duelo de separación de la madre, sino para conocer y aprehender el mundo. En nuestro mundo de adultos, donde la incertidumbre se ha vuelto la moneda de cambio de todas las operaciones cotidianas de compra-venta de certezas, la computadora y el celular, cual ositos de trapo, tienen un efecto calmante cuando nos ayudan a restituir el sentimiento de recuperar el control sobre nuestra biografía y circunstancias.

Ni on line ni off line

La propia biografía amenazada de fragmentación y de “sinsentido”, se reinventa ella misma como una fuente de sentido, paradójicamente, a través de la mediación de los relatos mediáticos y las nuevas tecnologías de comunicación, espacios ilusorios pero con una gran eficacia simbólica para reunir imaginariamente los pedazos.

Este universo simbólico cada vez más se repliega a la propia biografía, a lo propio, y a lo próximo recreado virtualmente, por eso la mayoría de nuestros intercambios virtuales son con personas conocidas y afines, o con redes profesionales que se mueven en nuestro campo de especialización laboral, académica o profesional.

El amor y los afectos cuando se expresan en Internet no son un stock disponible de sentimientos que las personas se meten a bucear dentro de la Caja de Pandora de la red, aunque la acción explícita y la intención declarada sea ésa. Internet no es algo que ocurre fuera de las personas, ni tiene una externalidad ajena a la experiencia humana aunque esté mediada por un soporte tecnológico.

La manera como la bibliografía dominante se ha ocupado del tema ha separado en dos ámbitos -on line y off line-, la experiencia del sujeto con las nuevas tecnologías de comunicación. Cuando, en realidad, los usuarios en sus prácticas nunca separan su experiencia íntima de su experiencia con Internet. Aunque reconozcan las diferencias entre ambos mundos y sus formas de comunicación, la experiencia los integra subjetivamente y les da un sentido que trasciende esas diferencias.

El tipo de apropiación que hacen de Internet también es bastante significativa del sentimiento que envuelve a esta generación de haberse quedado atrapada entre el sino existencial de dos siglos, donde uno reniega del otro. El extrañamiento que les produjo el acceso a la nueva tecnología fue resuelto convirtiéndola en una ampliación de su propia intimidad, pero que no se extiende hacia afuera de sí mismos sino hacia el interior de sí mismos. La palabra clave que teje el espacio de mediación simbólica entre su experiencia de vida y las viejas y las nuevas tecnologías de información, es conexión. Conectarse con los antiguos y recientes conocidos tanto reales como virtuales, conectarse con el pasado y con el futuro, pero sobre todo conectarse consigo mismos. El espacio de integración de la operación física y emocional de conectarse en la subjetividad no se da en la máquina sino en el individuo.

Las palabras red y conexión preexisten a la computadora y a Internet con varios sentidos literales y metafóricos, la novedad ahora es que a partir de Internet nunca habían expresado de manera tan explícita diversas realidades de inclusión y exclusión comprendida la digital, y nunca habían denotado tanto a la naturaleza de los vínculos sociales.

Pero en cualquier caso el impulso de conectarse y de entrar en conexión con otros no obedece intrínsecamente a necesidades sistémicas de la red, sino a una necesidad individual que encuentra su impronta social y cultural en procesos acarreados por la modernidad y que preceden en mucho a las “Tic”.

De todos los ámbitos de la experiencia mediados por sistemas abstractos, Internet es el más abstracto y también el de naturaleza más reflexiva. No existe ninguna otra tecnología que tenga la capacidad de generar tanta reflexividad sobre sí misma, porque su propia condición de existencia implica múltiples actos simultáneos y diferidos de reflexividad en red. No hay manera de estar en Internet sin reflexionar sobre sí mismo y sobre los otros. Desde sus formas más elementales hasta sus formas más elaboradas, Internet requiere de un proceso de reflexividad explícito para poder ser utilizado.

A pesar de las múltiples opciones que nos presenta para crear y editar cualquier clase de texto o imágenes, ninguna de ellas “están dadas”, no existe un habitus en el sentido de Bourdieu que nos habilite a usarlas sin producir un acto de reflexividad explícito.

Además de contar con las habilidades necesarias para poder manipular dichas opciones, escribir, chatear, participar, postear, responder, e incluso hablar a través de una cámara, implica seleccionar una forma de organizar y comunicar las ideas entre muchas posibilidades que a diferencia de la vida cotidiana “no están dadas”.

En el sentido expuesto, no estoy muy segura de coincidir con las opiniones compartidas de que las relaciones en Internet se caracterizan por su bajo nivel de compromiso y volatilidad. Más bien constituyen la forma más radical de lo que Giddens denomina “las relaciones puras” propias del periodo más avanzado de la modernidad. Internet se amalgama muy bien con lo que este autor denomina el proceso de “transformación de la intimidad”.

Por último, se me podrá señalar, y con razón, que la mayoría de la gente no tiene acceso a Internet, y entre quienes lo tienen, muchos no lo usan para buscar pareja, corregir el mal timing de un encuentro amoroso potencial, o realizar una fantasía de amor adolescente.

Pero nadie me podrá negar que la mayoría de nosotros alguna vez no hemos fantaseado, añorado o recreado ese lugar ontológico de las primeras experiencias amorosas, o no hemos deseado un encuentro mágico que nos ayude a sobrellevar el tedio de las rutinas cotidianas o la angustia de esas mismas rutinas amenazadas de riesgos e inseguridades de diverso tipo.

La diferencia con los que poseen Internet es que la red les permite realizar sus fantasías sin asumir demasiados riesgos y ampliar las probabilidades de que éstas ocurran.

Muy pocas historias de amor on line tienen happy end, aunque todos conozcamos un caso exitoso la mayoría no se logran (ni tampoco se conocen porque son secretas), porque no estuvieron destinadas a tener un final feliz sino a resanar, calmar o cicatrizar nuestra biografía herida de incertidumbre.

Noticia e imagen publicadas por el diario Crítica

miércoles 10 de febrero de 2010

Los canales de noticias persisten en el cambio... y en el error

Se viven tiempos de cambios permanentes en el universo informativo de la televisión paga. Del amplio mapa de señales de noticias surgen constantes cambios visuales y acciones de renovación estética, exigencias que parecen responder cada vez más a un escenario de fuerte competencia, la más intensa en la materia desde que se inauguraron en la Argentina los sistemas de TV por cable y satélite.
Hoy, la rivalidad entre América 24, Canal 26, Crónica TV, C5N y Todo Noticias -según el orden de aparición en la grilla básica de las señales de cable- se manifiesta con mucha fuerza a partir del modo en que se presenta la información. Y en este sentido, si por un lado puede resultar llamativa alguna innovación (como las pantallas de C5N que se cambian al tacto), por el otro hay situaciones que también sorprenden, pero de un modo desfavorable, y que dejan la sensación de que toda evolución tecnológica resulta inútil si no se resuelven previamente cuestiones estructurales básicas.
Una de ellas, aunque parezca mentira, es el desfile permanente de errores que aparecen en los textos informativos, leyendas conocidas en el mundo televisivo como videographs.
Este recurso, que CNN y la BBC comenzaron a utilizar sistemáticamente a partir del 11 de septiembre de 2001 en la parte inferior de la pantalla con la idea de actualizar las noticias casi en tiempo real, no tardó en extenderse a todo el mundo con una consiguiente e imaginable renovación visual que, muy rápidamente, se tornó irreversible.
Aún así, no todos reaccionaron igual. Las señales pioneras comprendieron de inmediato que esta clase de elementos funciona mejor en la medida en que pueda mantenerse cierta limpieza en la pantalla. Los textos debían ser un accesorio funcional al conjunto, no el único elemento digno de atención. Hoy, CNN y BBC se mantienen fieles a esa premisa.
Por aquí, en cambio, tal supuesto no parece haberse comprendido en plenitud. Los videographs aumentan y crecen sin justificación, hasta ocupar en algunos casos porciones nada desdeñables de la pantalla, como si de esta manera algunos creyeran que la TV puede competir con las actualizaciones informativas permanentes que los medios gráficos hacen en sus ediciones on line .
Estos excesos no hacen más que dejar todavía más en evidencia las equivocaciones sintácticas y semánticas que aparecen cada vez con más frecuencia en los videographs. La transcripción errónea de palabras y nombres propios ya es un clásico, al que se suman perlas como la de TN hace unos días, cuando la canción "Un´estate italiana" fue elegida el mejor tema de la historia de los mundiales de fútbol y quedó allí rebautizada como "Une state italiana". Por arte de magia, el italiano se transformó en inglés.

Noticia publicada por La Nación.

miércoles 13 de enero de 2010

La internet: una avalancha de información

Una encuesta llevada a cabo por el Centro de La Industria de la Información Global (Global Information Industry Center) de la Universidad de California (San Diego) reveló que cada estadounidense consumió en promedio 34 gigabytes de información por día durante 2008, lo que equivale a la lectura de unas 100.000 palabras o un libro de 222 páginas cada veinticuatro horas.

Los datos de la encuesta denominada How Much Information (Cuánta información), se refieren solamente a Estados Unidos, pero pueden ser vistos como indicadores de tendencias que ya se están manifestando en el resto del mundo, con mayor o menor intensidad. Más bien mayor, porque en algunos países escandinavos y del norte de Europa el uso de la internet es aun más intenso que en Estados Unidos.

Lo que más impresona —además del volumen de datos absorbidos por individuo— es el aumento del número de horas que un norteamericano quedó expuesto a la información. La encuesta apuntó un total de 11h45 por día en 2008, un aumento del 59,4 con relación a 1980.

Si tomamos en cuenta la actividad diaria de una persona, vemos en que en 2008 el estadounidense medio consumió información durante el 75% del tiempo en que estuvo despierto, contra menos de un 50% veintiocho años atrás.

El consumo de 34 gigabytes (equivalente a ver diariamente casi 8 DVD com 4,4 GB cada uno) incluye veinte tipos de medios diferentes, desde diarios impresos hasta mensajes electrónicos transmitidos por twitter. Casi la mitad del volumen de información consumido está formado por imágenes y sonidos transmitidos por televisión, cine y videos en DVD o por la internet.

En 1980, los estadounidenses empleaban apenas un 22% de su tiempo en consumir informaciones transmitidas por radio y televisión, lo que muestra cómo el texto impreso está perdiendo su hegemonía absoluta ante la presencia cada vez mayor de narraciones visuales y auditivas.

El estudio mostró también algunas paradojas que nos indican la necesidad de investigar mejor los cambios en curso en la ecología informativa contemporánea. Durante los dieciocho años tomados como referencia por los investigadores Roger Bohn e James Short, la cantidad de información consumida en forma digital creció en media un 5,4%, mientras la capacidad de procesamiento de las computadoras aumentó un 30% cada doce meses.

Otra paradoja es que a pesar de la caída del consumo de informaciones mediante la prensa escrita y libros, se triplicó entre 1980 y 2008 el índice de lectura reportado por los entrevistados, lo que demuestra que la lectura no está necesariamente asociada al papel impreso, y que la internet es hoy la principal responsable por el hábito de la lectura.

Este aumento del tiempo de consumo está asociado a la presencia cada vez mayor de la información en nuestra vida cotidiana, información que ya no llega solamente por el diario, la radio o el informativo de la televisión. Está por todas partes, porque cada vez más los objetos, los servicios y los individuos se vienen convirtiendo en portadores de mensajes informativos que identifican patrones de consumo, estatus social y estados de espíritu, para dar apenas algunos ejemplos.

Las dosis masivas de información que el hombre contemporáneo empieza a consumir alteran completamente todo aquello que imaginábamos en materia de transformación mediática del mundo en que vivimos. Los medios están cada vez más constituidos por la realidad percibida por la gente, porque no hay tiempo ni condiciones materiales para comparar lo que un diario publicó, por ejemplo, con la realidad concreta.

Publicada por El Castellano.